No, no es eso lo que veo en tus ojos
que, desde la distancia, clavándose
en mi espalda, reclaman mi atención;
No, no es eso lo que veo en tus ojos,
cuando los miro afectada,
dejando un espacio yermo, sin palabras,
en el que ni tus labios, ni los míos, se pronuncian;
No, no es eso lo que veo en tus ojos,
intensos, punzantes, melancólicos, que,
pudorosa, me obligan a apartar la mirada;
No, no es eso lo que veo en tus ojos
que colman de dudas mi mente,
sembrando de olvido el pasado,
de incertidumbre el futuro y
de miedo, el presente.
No, no es eso lo que veo en tus ojos que me miran
inquietos, descubriéndome tus más profundos anhelos,
despojándome de la calma, clavando con furia,
el deseo en mi corazón.
No, no es eso lo que veo en tus ojos....
y lo sé, porque ellos me lo están diciendo.
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